Tuesday, March 17, 2009

Muertas de Juarez....!

En la maquila:

Una mujer sentada,
agazapada y sola,
contra la fría noche
que tiene un pie en la aurora.
Lleva un pañuelo negro.
Silencio en la mirada.
Cuando se sube al coche
se queda adormilada.

Trabajará diez horas
y ganará tres dolares.
Quinientos transistores
ensamblarán sus dedos.
Un ruido de engranaje
se escucha en la maquila.
Seiscientas manos tejen
al despuntar el día.

Y cada vez, el miedo.
La oscuridad las nombra.
Algunas nunca vuelven
y todas mueren solas en el desierto.

Una mujer sentada
junto a la mesa, sola.
Escucha conmovida
el hilo de la historia:
Príncipes y princesas
de la radionovela,
nacidos en el barro;
hoy brillan como estrellas.

Mira la radio y piensa
que se gastó el ahorro:
meses, semanas, días…
guardando poco a poco.
Mira la radio y piensa
en cuántas, como ésa,
se escapan de sus dedos
cada mañana… piensa.

Y cada vez el miedo.
La oscuridad las nombra.
Algunas nunca vuelven
y todas mueren solas en el desierto.

Cuantas muertas mas en Juarez?

Callejeros......

A 30 pisos de altura frente a la playa de Copacabana
la calle huele a humedad a fruta, sexo, bronceador, y cachaza
A 30 pisos de altura veo la vida que me mira y pasa
bebiendo agua de coco frente a la playa de Copacabana

cuando den las diez no volveras a casa
Te quedaras ahi y no volveras mas a casa

como los coches luz de farola
como los gatos y las baldosas
como las tiendas y los buzones
como basura por los rincones
como los perros intentando vivir pero muriendo

Desde la asfixia y la altura veo el temor de la ciudad dormida
nada se intuye en el aire de la violencia en la que todo gira
Mexico avanza y el mundo no sabe nada y si lo sabe olvida
y todo sigue girando morir al dia es parte de la vida

niño del dolor que cuelga de los coches
y aspira oscuridad crecida de la noche
niño del dolor sin nada a que agarrarse
perdido en la ciudad ya eres parte del paisaje


A muchas horas de casa miro la luz de la ciudad torcida
la inmensidad del DF. la multitud que en el smog respira
A muchas horas de casaotra mirada nos observa y mira
y la serpiente emplumada quedó atrapada y ahora es luz cautiva

Niño del dolor haciendo piruetas
a cambio de tener migajas o monedas
niño del dolor que juega a hacerse grande
ausente del amor y ya eres parte de la calle

D..S donde os encuentro?

D..S donde os encuentro?

Alguien te vio
en el bolsillo de la nigeriana
que embarazada
atravesó el estrecho.

Alguien te vio
en la mirada del muchacho negro
que lleva al hombro
un arma de combate.

Alguien te vio
en los burdeles sucios del tercer mundo
junto a la niña
que vendió su padre

Donde os encuentro?
Donde estas?

Ayer........

Ayer eclipse de sol eran mis pupilas,
hoy son lagunas negras donde el mal se hacina.
Qué pena me da, qué pena me da,
pasa un ángel volando y se encuentra con otro.

La ciudad me parece un mundo!

La ciudad es un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades.

Mientras te busco en la otra orilla,
tú corres, borrando las huellas, huyendo por la avenida.

Suena a lo lejos la sirena de un coche de policía
que persigue mi cadáver, los restos del cuerpo que tú asesinas.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, tú ya no eres la de antes.

Ya no ocupo tus miradas y vas cubriendo los huecos
de más y más distancias, tu sombra apenas se distingue a lo lejos.

¿Qué has hecho con los restos de feliz adolescencia?
Los mató el virus del tiempo, el mal de ausencia.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
mi planeta estará deshabitado de ahora en adelante.

Trataré de convencerme: aquí sólo lo fugaz permanece.
Quizás me cubra una escarcha, una fría escarcha de muerte.

O quizás vaya a buscarte y te rapte diariamente,
para estar a tu lado, para estar a tu lado siempre.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades.

Me va la vida en ello!!!

Del gran maestro Eduardo Aute:

Me va a la vida en ello:


Cierto que huí de los fastos y los oropeles
y que jamás puse en venta ninguna quimera,
siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera.

Pero quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello…
dímelo…
me va la vida en ello.

Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida
ante otro “más de lo mismo” creí en lo distinto
porque vivir era búsqueda y no una guarida.

Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego.