Sunday, December 7, 2008

Sobre el perdon y la compasion.....

Hoy he querido escribir acerca del perdón y la compasión, estos son sin duda alguna dos de los temas más difíciles que los seres humanos enfrentamos en nuestras vidas.

A lo largo de mi vida he aprendido que el perdonar no es el olvidar, es el recordar lo sucedido pero sin amargura, sin la herida abierta. Perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida como dirían algunos de mis preceptores Jesuitas.

Pedir perdón es asumir la totalidad de nuestras faltas sin justificarlas toda vez que se trata de resarcir el dolor producido en el otro. Logrando con esto una experiencia liberadora para ambas partes.

Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas. Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán más nuestro presente, aun cuando hayan herido nuestro pasado.

De el Padre “Chucho” aprendí que hay tres componentes principales que propician el nacimiento del rencor, odio, y resentimiento:

*Tomar la ofensa exageradamente personal
* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos
* Crear una historia de rencor

Mis preceptores Jesuitas decían que para perdonar primero tenemos que perdonarnos a nosotros mismos y que para saber si yo tenía un resentimiento, o rencor, en mí vida analizara lo siguiente:

  1. ¿Piensas en esa dolorosa situación más de lo que piensas en las cosas
    buenas de la vida?


2. ¿Al pensar en ello sientes incomodidad física o alteración emocional?


3. Cuando haces memoria sobre el particular, ¿lo haces con los mismos

pensamientos?


4. ¿Repites la historia una y mil veces en la cabeza?


Me he hecho estas preguntas últimamente y me doy cuenta que en realidad no solo llevo un resentimiento, sino muchos, y que muchos vienen desde mi infancia.

A mis 34 años me doy apenas cuenta que el sentirme herido no es indicio de estupidez, o debilidad. A mí siempre me educaron para ser el “plus-quan-perfecto” de que yo no podía tener errores. Me enseñaron a no “quejarme”, a no expresar a los demás si algo me dolía o me lastimaba. Es mas se me hizo sentir que decir “estoy cansado” era algo malo y que demostraba mi falta de fortaleza interior y era una falta de hombría.

Solo hasta ahora es cuando me doy cuenta que si no les comunico a quienes amo (Esposa, Hijo, Padres, Hermano, y Sobrina) ellos no me conocerán a mi en realidad creando con esto resentimientos dentro de mi corazón. Que no soy menos hombre por hablar de mis sentimientos y lo que me pasa con ellos. Que no me van a juzgar y que están para apoyarme y amarme.

Fue con los Jesuitas que aprendí que puede haber momentos en los cuales el resentimiento parece ser más grande que nuestra capacidad de amar y nuestra compasión por el otro, o los otros.

El Padre “Chucho” decía que el perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. El perdón requiere que dos personas que se han herido mutuamente se reúnan de nuevo y dialoguen y tengan una comunicación de corazón a corazón. No se puede perdonar sin que haya comunicación honesta entre las personas, sin que haya el verdadero dialogo de almas.

El perdón, ciertamente, no surge en la persona de manera espontánea y natural. Perdonar sinceramente en ocasiones puede ser un acto muy difícil de realizarse.

La experiencia del perdón es una experiencia liberadora, aunque llena de dificultades, puede ser vivida por todos los seres humanos gracias al poder curativo del amor.

El Padre Chucho siempre nos comentaba:

"El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante con la vida y las personas que se aman”.

Yo creo personalmente que el perdón opera un cambio en el corazón donde ponemos fin a un ciclo de dolor causado por el rencor y el resentimiento que sentimos y pasamos a un ciclo de compasión donde empezamos al verdadera sanación interna de nosotros. Creo que es un regalo que debemos de darles a nuestros hijos pues estamos en la obligación de enseñarles que un corazón/alma con resentimiento esta lleno de dolor y envenado por esos horribles sentimientos. Una vez que nos perdonamos, podemos perdonar a el otro, y de ahí a la comprensión y la compasión por el otro y sus dolores del alma.

Perdonar es un proceso complejo, y cuando se regala el perdón a la otra persona nosotros tanbien lo recibimos.

Yo me acuerdo que en mi a que le preguntaba a el Padre “Chucho” el porque debía de perdonar, y el me dijo: “¿Quieres ser feliz un instante?... Entonces véngate Abraham… ¿Quieres ser feliz toda la vida? Entonces aprender a perdonar...”

El Padre Chucho nos enseño que hay tres formas básicas de lidiar con el dolor del rencor en un inicio:


l. Negarlo.


2. Expresarlo de muchas maneras mientras disimulamos que no estamos dolidos.


3. Perdonar y tener compasión.

Cuando se esta en proceso del perdón y compasión se ve uno ante un espejo del alma, y nos observamos con todas nuestras zonas erróneas. Uno se ve con vergüenza y empieza por aceptar las causas de nuestros traumas. Solo cuando hacemos ese proceso nos empezamos por perdonar a nosotros mismos y de ahí empezamos a ver que los demás son también igual de vulnerables que nosotros y con muchas heridas también.

Es cuando confrontamos todas nuestras rabias, vergüenzas, y heridas interiores. Muchas veces las personas cargamos con todos estos sentimientos por muchos años ya que nos negamos a ver la realidad de la situación interna de nuestra alma.

Para poder crecer y perdonar primero tenemos que perdonarnos a nosotros mismos por no ser perfectos, reconocer la fuente de la herida, y luego elegir el perdonar. Al perdonar empezamos a pensar en la otra persona que nos hirió como un ser humano también, el cual tiene vulnerabilidades y zonas erróneas como nosotros mismos. Es cuando empezamos a verle con compasión y comprensión.

En este mes de Diciembre les invito a meditar en el perdón y la compasión. A comenzar por perdonarse y tener compasion por uno mismo para poder perdonar y tener compasion a los demás….

Gracias…yo AZQ