Monday, March 9, 2009

Una frase del Libertador !!

El arte de vencer se aprende en las derrotas.....

Simon Bolivar

El nacionalismo Mexicano es mas alla del amor a el tricolor...

Efusivos, alegres, entusiastas, millones de mexicanos celebran cada septiembre las Fiestas Patrias, un remanso de alegría entre la incertidumbre de un país malbaratado por la globalización y que anhela la inasible promesa de que un futuro más próspero se avecina.

¡Mexicano! Un sentimiento mágico


No nos tiene que temblar el pulso a la hora de desgranar las características del nacionalismo mexicano hoy en día. El nacionalismo Mexicano no es chauvinista ni está ligado a la exaltación de la idea de México (como país) pero sí ligado a una palabra: ´México´.

La gente ha encontrado una especie de “palabra mágica” a la que recurre continuamente “cuando hay necesidad de afirmar el amor a algo”, “un término inasible de tan utilizado” que se ha engrandecido y que actualmente supera ya al concepto mismo de “nación mexicana”.

La diferencia no es retórica, ya que cada persona ve dentro de su mente a ese México mítico allá donde quiere: en la selección nacional de fútbol, en la Virgen de Guadalupe, o en la mismísima Ana Gabriela Guevara, la joven atleta de Sonora que acaba de lograr sin patrocinio oficial la medalla de plata en 400 metros lisos en los pasados Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

No obstante un espacio simbólico y cultural tan amplio como el mexicano tiene indudablemente signos de expresión inherentes como la bandera, la tricolor, tan querida porque hay algo original, específico, singular en ella que se ha convertido en el símbolo azteca por excelencia: la serpiente y el águila.

Se quiere mucho ese símbolo, porque cualquier mexicano ve en ella “la representación de la primera mirada”, “el mito de la primera mirada”, el momento en que los Aztecas, un pueblo errante llegado al Valle de México desde el norte ve cumplirse la profecía al encontrarse con el ave rapaz que devora a la serpiente.

La imagen la llevan millones de mexicanos en el corazón porque expresa todo lo que significó aquel momento: el establecimiento de un pueblo que más tarde se convertiría en nación, que sobreviviría a naciones y perduraría.

La alegoría del nacimiento de una nación es una de las imágenes clave para el imaginario popular, más incluso que las barras y estrellas estadounidenses, que son la comprobación de un proceso de unidad nacional de estados, nada más.

Nunca ha que olvidarnos que USA, el poderoso vecino del norte, como uno de los factores que más han condicionado el nacionalismo mexicano.

Este factor lo hace ser es eminentemente “defensivo”, que está centrado en “la preservación de la unidad física (territorial) y que ha ido incorporando al mito nacional la idea del México prehispánico”.

El sentirse mexicano es una emoción irracional que surgió en la clase alta de la sociedad colonial a fines del siglo XVIII y se asoció pronto con símbolos muy queridos como la Virgen de Guadalupe, la Patrona de México.

El nacionalismo mexicano se consolidó en el siglo XIX como resultado de las agresiones (foráneas de España, Francia y USA) para convertirse en un nacionalismo muy defensivo.

Este proceso de construcción de la identidad nacionalista culminaría en el siglo XX con la Revolución (1910-1917) y con el nacimiento de un Estado con “un sistema de educación pública que socializa al niño mexicano en la idea de patria”.

En el albor del siglo XXI, se encuentra un rasgo inquietante en el nacionalismo mexicano: la “perdida del optimismo inicial” inherente a cualquier nacionalismo.

Si se equipara a los nacionalismos con una “visión preñada de emoción, muy irracional” en la que indefectiblemente hay un “orgullo por el pasado, presente y porvenir”, los mexicanos hoy en día no están orgullosos ni de su presente ni del futuro.

El nacionalismo en México se ha usado para tapar la falta de democracia, para no criticar, porque la ropa sucia no debe ser vista en el exterior aunque se ventile en el interior, en referencia al régimen que dominó los 71 años ininterrumpidos de gobierno del Partido Revolucionario Institucional.

Los Mexicanos ahora en su mayoria ven su nacionalismo con desesperanza en un pais plagado por la pobreza, injusticia social, falta de democracia y estado de derecho, amen de la violencia de una sociedad altamente permeada por el narcotrafico y sus "bondades" inherente.

Seria interesante el analizar todos, y cada uno de nosotros, la idea de nacionalismo que tenemos a la luz de los acontecimientos y cambios de este siglo XXI. Estoy mas que seguro que mas de alguno modificaria sus ideas sobre el mismo......

Los nacionalismos modernos en el tercer mundo!!

Los nacionalismos, esas ideologías de pertenencia a algún lugar o a algo, que han provocado conflictos y consensos a lo largo de la historia , están por esfumarse, se están fragmentando, señalan algunos teóricos hoy en día. Las nuevas corrientes de pensamiento que retan las enseñanzas de la Ilustración y que llevan el conocido prefijo "post", indican que los nacionalismos y sus consecuentes identidades nacionales, se están perdiendo en un mar de influencias heterogéneas, películas Hollywoodenses, restaurantes McDonalds, Coca colas en lata y hip hop. En este contexto en que el capitalismo tardío, también llamado globalización (concepto muy de moda, por cierto), domina el mercado y en que la interconexión de dinero, gente y cultura es una realidad McLuhiana, los nacionalismos y las identidades nacionales no tienen cabida.

Ya anteriormente habían surgido, en tono de preocupación, denuncias intelectuales sobre la maligna influencia de los McDonalds y las Coca colas en la vida de la gente, en las identidades nacionales y en los nacionalismos. Esta corriente denominada Imperialismo Cultural derivada de las teorías marxistas de Adorno y Horkheimer, señalaba que las culturas, mitos y tradiciones -que son componentes de los nacionalismos- de los países subdesarrollados estaban siendo amenazadas por la influencia directa de los países más desarrollados, en específico de los Estados Unidos de Norteamérica. Los nacionalismos, según el Imperialismo Cultural, no se perdían en un mar heterogéneo de influencias como argumentan los "post" pensadores, sino que desaparecían por completo en la homogeneidad: habría una sola identidad, una sola ideología, la del Imperio Americano.

Si asistimos a la famosa "Cumbre Tajín" en Veracruz y observamos que las tradicionales danzas y fiestas se colorean con logos como el de Marlboro o Telmex, es difícil no pensar en que las identidades nacionales se fragmentan: uno puede estar observando a los voladores de Papantla y sentirse muy mexicano y mientras tanto, saborear una Burger King. Por otro lado, las películas en la cartelera, los programas del 5 y los centros comerciales o "Malls" saturados de marcas en inglés, sugieren que lo nacional, la identidad mexicana, el nacionalismo mexicano que Vasconcelos elaboró con tanta precisión, han sido totalmente cubiertas por aquella bandera de las rayas rojas y las estrellas blancas con fondo azul, ¿dónde han quedado Adelita, la serpiente emplumada o Pedro Infante? Diría con desánimo algún nostálgico.

"Estados Unidos tiene la autoridad soberana para emplear la fuerza a fin de asegurar su propia seguridad nacional" dijo el Sr. George W. Bush el pasado martes 18 de marzo1. Al mismo tiempo, otros presidentes como Vicente Fox, José María Aznar o Jaques Chirac utilizan también términos como lo "nacional" y la "nación" para justificar sus respectivas posturas ante la guerra en Irak. En estos últimos días hemos sido testigos del cierre de fronteras para proteger a las naciones de ataques terroristas, comentaristas de televisión hablan sobre la unidad nacional en torno al no a la guerra, imágenes nos muestran a soldados preparados para atacar y a civiles capaces de morir por defender a su nación. Contrariamente a las posturas antes mencionadas, éstos ejemplos exponen cómo hoy mas que nunca, los nacionalismos están en boga y siguen siendo factores de identificación, elementos clave en los discursos y mecanismos de unificación (¡Incluso en México ha surgido recientemente un Partido Nacionalista!).

Sin embargo, estos nacionalismos están compuestos de una sustancia diferente a aquellos nacionalismos que se sostenían en banderas, símbolos comunes e historias, mitos y tradiciones compartidas. Según el autor inglés Benedict Anderson, el rápido desarrollo de las comunicaciones en Europa entre los siglos XVII y XVIII fue un factor clave para la generación de la idea de nación. El desarrollo de la imprenta, el florecimiento de periódicos, gacetas y novelas tuvieron una gran influencia en la desaparición de las dinastías reales y las comunidades religiosas y en la consolidación de los Estados-nación o "comunidades imaginarias de nación"2. Es a través de los medios de comunicación en que las historias, símbolos, mitos y tradiciones compartidas se difunden, y el nacionalismo, como ideología de una nación, se legitima.

El nacionalismo mexicano, sin embargo, se consolida un siglo después como resultado de las luchas hegemónicas entre diferentes grupos de poder, el desgaste de un sistema político inviable que desembocó en una guerra de Revolución, y las constantes amenazas de invasión de Estados Unidos y otros países. La ideología nacionalista que se difundió como antídoto al caos por el grupo triunfante se arraigó en las historias y mitos del México prehispánico, en las memorias de mexicas, mayas, olmecas y toltecas, y en la exaltación de la llamada raza de bronce. También los medios de comunicación jugaron un papel primordial en la consolidación de la "comunidad imaginaria" mexicana y es a través de periódicos, gacetas, libros, murales y revistas en que el nacionalismo mexicano se legitima. El éxito fue tal, que para Martín Barbero3, México ha sido y es el país más nacionalista de toda Latinoamérica.

Si en los siglos XVII, XVIII y XIX los nacionalismos fueron producto de grupos hegemónicos instalados en el poder y de los medios de comunicación como "Aparatos Ideológicos del Estado" como señalaría Louis Althusser, los nacionalismos actuales son, sin embargo, el resultado de ciertos grupos hegemónicos de características diferentes y de medios de comunicación manejados por intereses que van más allá de un Estado-nación. El siglo XX fue testigo de la rápida aceleración de flujos económicos y culturales, de tecnología, dinero y productos simbólicos. La globalización o capitalismo tardío trajo como consecuencia que uno pueda acceder a fuentes lejanas de información, que uno pueda hacer sus compras en Tokio estando en París o que uno sea testigo de imágenes simultáneas situado en lugares y espacios diferentes. También la globalización o capitalismo tardío trajo como consecuencia que los grupos hegemónicos ya no sean más aquellos grupos de poder triunfantes de los Estados-nación y que los medios de comunicación alcanzaran su relativa autonomía de éstos, ya que los grupos hegemónicos se conforman hoy de los dueños de corporaciones trasnacionales y multinacionales y los medios de comunicación, más que guiarse por una ideología de nación, se guían por los intereses económicos y financieros que tienen directa relación con éstas corporaciones trasnacionales.

Siguiendo la teoría de Benedict Anderson que indica que los medios de comunicación tuvieron una gran influencia en la consolidación de las naciones, las identidades nacionales y los nacionalismos, se puede argumentar que éstos aún tienen tal influencia, sin embargo, los nuevos nacionalismos que difunden los medios de comunicación se componen de los residuos de aquéllas historias, mitos, símbolos y tradiciones comunes, Coca colas y Marlboros, Adelitas y Cowboys, hamburguesas y enchiladas. Los nacionalismos, como ideología de una nación y como componentes de las identidades, no se están esfumando, ni fragmentando en el sin sentido heterogéneo de las corrientes "post", tampoco están desapareciendo en la completa homogeneización del Imperialismo Cultural, los nacionalismos están más fuertes y vigentes que nunca y día con día los medios de comunicación los transmiten y nos enseñan lo que es ser un mexicano, un español, o un inglés.

Recuerdo un comercial de televisión que promocionaba los cigarros norteamericanos Boots en el que un hombre vestido de ranchero mexicano con botas acudía con una mujer, también vestida de ranchera, a una típica fiesta mexicana después de una apasionada carrera en un terregoso camino entre camionetas. Recuerdo también un comercial de televisión de Telmex en donde se aludía al territorio nacional como territorio Telmex. Existen numerosos ejemplos de representaciones de lo nacional y el nacionalismo en los medios de comunicación y más aún en estos días con el estallido de la guerra en Irak. Aunque ya muchas teorías han criticado fuertemente la visión funcionalista de la influencia causa-efecto de los medios de comunicación, hay un fenómeno conocido como "espiral de la significación"4 que ocurre cuando un evento es magnificado por los medios de comunicación. En casos como una guerra o crisis social, un evento presentado en los medios de comunicación puede tener una influencia directa en el comportamiento, ideas y creencias de la gente. Es por esto que en estos días de guerra, es interesante observar los brotes de ideologías nacionalistas y de unidad transmitidos por los medios de comunicación, y sus posibles influencias.

Los nacionalismos, las identidades nacionales y la nación siguen siendo la principal forma de identificación colectiva hoy en día. Estos nuevos nacionalismos se componen de las diferentes tensiones entre los grupos hegemónicos de las corporaciones transnacionales y multinacionales con intereses económicos y financieros y los restos de las ideologías arcaicas de los Estado-nación enraizadas en las experiencias y la vida cotidiana de la gente. Los nacionalismos no desaparecen y, al parecer, en mucho tiempo no desaparecerán: los Estados tienen aún fronteras que reafirman la noción de "comunidad imaginaria de nación", la gente requiere de aquel sentido de pertenencia a algo o instinto gregario en el amplio sentido psicológico, las corporaciones trasnacionales necesitan vender en un mercado segmentado y nacional ¿quién dice que el Tequila José Cuervo no es mexicano o que los alebrijes oaxaqueños son un producto comercial?