Sunday, October 16, 2011

Comida orgánica – Los placeres del tercer mundo


Por Abraham Zavala

Desde que nuestro hijo Ariel ha tenido que llevar una dieta libre de gluteno, caseína, y plátanos es que en la casa hemos decidido empezar a comer y llevar una dieta compuesta de lo que se llama en estos días alimentos orgánicos.

No dejo de asombrarme cada vez que vamos al supermercado, y hacer la compra de los víveres de la semana, al ver los precios que tienen los llamados alimentos orgánicos aquí en Estados Unidos.

Tengo que decir que aquí la mayoría de los alimentos tienen muy buen ver, pero no tienen sabor. La mayoría de la fruta si bien es muy atractiva a la vista no tiene sabor alguno. Quienes hemos probado frutas, carnes, y verduras en Latinoamérica podemos notar la diferencia que existe en el sabor, olor, color, y textura entre un tomate de aquí y uno de Latinoamérica, solo por dar un ejemplo nada mas.

Yo no logro aún entender porque tiene precios exorbitantes la comida orgánica aquí en USA. Yo me recuerdo que cuando niño en México era más barata lo que llamamos comida orgánica, y más cara toda la que era procesada y venia de USA o Europa.

Cuando niño mis dos abuelas mandaban con regularidad comida para sus nietos. Mi abuela materna Doña Hermila siempre nos mandaba a la casa, en Tampico, carne de res, huevos frescos de granja, quesos frescos, queso secos, crema, natas, leche, cecina (especie de carne secada al sol y con sal de mar), aguacates, plátanos, cocos, palmito, guanábanas, mangos, capulines (especie de mora que se da en el estado de Veracruz en México), sandias, melones, y toda clase de frutas tropicales. Mi abuela Paterna Doña Manuela en cambio nos mandaba a la casa vinagre de vino tinto, higos secos, uvas, uvas-pasas, nueces, dulce de leche de cabra, datiles, machaca (especie de carne seca salada y desmenuzada) y otros alimentos secos.

Como anécdota contare que tengo aun muy vivos los recuerdos de tomar leche “bronca” de vaca. Le decían bronca porque lo único que hacían era hervirla antes de tomarla. Nunca me enferme al tomar esa leche de color amarillento, y espesa, no aguada como la que compras de galón en el supermercado. En algunas ocasiones llegue a beber leche directamente de la ubre de la vaca cuando asistía a la ordeña con los vaqueros del rancho de mi abuela materna.

Todos estos alimentos que mandaban a mi casa mis dos abuelas eran de origen orgánico dirían aquí en USA, ya que la carne, huevos, leche, y demás provenían de vacas y gallinas contentas, que pastaban libres en los potreros del rancho, y no eran engordadas a base de melaza, granos, hormonas, ni antibióticos.

Esa comida si tenia sabor de verdad.

Lo que mas me pone los pelos de punta es que aquí en USA el plátano y las manzanas no se oscurecen, debido al proceso normal de oxidación de la fruta, sino que permanecen sin cambio alguno. No se si esto sea debido a algún químico que le hayan agregado para suprimir el proceso natural de oxidación, o si es fruta transgenetica.

En cualquiera de los casos cuando voy al supermercado y veo los precios de la supuesta comida orgánica no dejo de asombrarme pues se que esos precios están mega inflados, y digo que ironía que aquí mucha gente paga mas por comer orgánico y en Latinoamérica se come orgánico todos los días y sin saberlo. Como dirían por ahí una de las ventajas del supuesto “tercer mundo”.

Image: Simon Howden / FreeDigitalPhotos.net

Silent Pictures....


Run Ariel, run ....

Carlos Ilich "El Chacal".....


Hace algunas noches estando en casa decidí ver una película, encendí el televisor y el Apple TV que tenemos, me puse a buscar entre todos los títulos, de largometrajes que había disponibles para verse, cuando por casualidad mi atención fue atrapada de inmediato por uno en especial:

“Carlos”.

Ipso facto me dispuse a ver la película, cuya duración total promedio es de cinco horas, ya que de niño en Europa había escuchado de Carlos “El Chacal” de boca de un amigo Venezolano de mi padre.

Me acuerdo muy vividamente como el amigo de mi padre, y su familia, sentían terror de Carlos y hablaban de este hombre como si fuera un tipo de fantasma omnipresente que podía aparecerse de la nada y atacar a todo aquel que no compartiera sus visiones políticas e ideales.

La película muestra como se da la transformación de Carlos, el joven idealista nacido en el seno de una familia pudiente Venezolana, quien es pregonero de la igualdad y justicia social, dando paso a “El Chacal” quien es un terrorista mercenario que vende sus servicios al mejor postor.

El filme también logra arrojar luz sobre la enigmática, y oscura, vida de “El Chacal” mediante la matización de la personalidad de Carlos, y su evolución en el tiempo, capturada de forma perfecta en la magistral caracterización de Carlos/El Chacal realizada por el actor Venezolano Edgar Ramírez.

Puedo decir con gusto que solo tengo loas para su director, actores, y todos aquellos envueltos en su realización.

En definitiva esta película es mi recomendación para ser vista esta semana.



Image courtesy of Carlos the movie.